Ansiedad, ¿qué es, cómo sobrevivir?
La ansiedad es “algo” que es inherente, básico al sistema nervioso central y a los humanos desde el punto de vista evolutivo. Todos los genes que caminan la faz de la tierra son genes de personas que su ansiedad les ayudó a sobrevivir cataclismos, desastres naturales, grandes depredadores. O sea, la ansiedad es una respuesta bastante usual al cerebro; o visto de otra forma: es un app del OS del cerebro de cada uno.
Pero como en esta analogía de sistemas operativos
A veces hay un app que por alguna razón no recibe las actualizaciones necesarias, ni logra actualizarse, logrando coagular una gran cantidad de “memoria” y de energía en el funcionamiento ya no-tan-normal de esta app llamada ansiedad. Entonces este app estará reaccionando ante todo, produciendo reacciones donde se genera demasiada energía ante el mensaje “cielo, me voy a tomar una cerveza con los amigos”. “Es viernes, no me preguntó qué voy a hacer yo, cómo se le ocurre hacer una vida sin mi y salir con sus amigos! solo ellos!”… “y….”…. “y…. si… no va a tomarse la cerveza”. A esto le solemos llamar “hipervigilancia”.
Este ejemplo tal vez suene bastante común, tal vez hasta ya hemos actuado una escena similar. Muchas veces entramos en diálogos (en nuestras cabezas) como este y no quiere decir que es una conversación ansiosa; el problema de la persona ansiosa es que la conversación no para, incluso si la persona quiere que el diálogo en su mente termine no termina, tiene que hacer un gran trabajo para que eso pare. ¿Qué haría de este diálogo uno plagado por la ansiedad?
La ansiedad se apodera del cuerpo de la persona y siente todo: siente calor, palpitaciones, que le pulsa el párpado, que le tiemblan las piernas. Este conjunto de situaciones en última instancia constituyen un nivel importante de malestar en la que la persona “sufre” a un nivel importante, así sea que la conversación parezca hasta divertida. Lo que mayormente suele suceder en este tipo particular, muy particular de ansiedad; es que hay una experiencia tipo trauma al rededor de la edad del apego… y eso requiere de ayuda en la forma de un profesional entrenado para ese propósito.
Mucho de lo que pasa con la persona es un misterio para él o para ella, tal vez aquí en esto que se lee parezca claro que es ansiedad; la persona con certeza no tiene idea qué le pasa. Ocurre que después que ha ocurrido el pico de ansiedad, la persona vuele “a tener control de sí” y fácilmente llega a la idea que nada de lo que dijo y sintió tiene mucho sentido… la pregunta es ¿de dónde salió?, de la “hipervigilancia-trauma” que “hackea” tu sistema nervioso… y te hacer vivir momentos como cuando estabas en primaria.
En las personas que tienen una condición en la que se puede decir que sufre un trastorno de ansiedad, esto quiere decir que esa persona la mayor parte del tiempo siente con intensidad el sufrimiento que su primera finalidad es proteger, la ansiedad también busca que “esto no me vuelva a pasar”; la ansiedad acarrea un nivel de culpa muy grande “esto me pasó por pendej@ y no me pasa más! Yo lo sabia” es una de las formas que la ansiedad ya instalada como un trastorno, exagera la realidad, distorsiona las cosas y la persona se vive la realidad desde una premisa muy “cerrada” y limitante: protección, atacar, huir o parálisis. La idea es movernos de la culpa a la sanación.
Este universo que surge como un resultado de no quiero vivir situaciones incómodas lo que conlleva es un aislamiento. La persona comienza a evitar situaciones, personas y cosas que le disparan la ansiedad. En un inicio la persona puede no darse cuente que está iniciando un patrón de aislamiento. Las alteraciones cognitivas son comunes y son elementos importantes de angustias para el/la ansioso/a; son como espejismos.
Las alteraciones cognitivas son una serie de alteraciones en el curso del pensamiento que hacen que la persona ansiosa piense de una manera exagerada. Esta exageración altera o aumenta aquellos elementos de la realidad y del discurso que se viven como negativos o generan amenaza a la persona. La alteración cognitiva también puede “guiar nuestro pensamiento” en una dirección que no esperamos. Una persona con ansiedad en un trabajo nuevo puede pensar: “me odian, saben que soy un fracaso y no podré con el trabajo”. En ocasiones la persona puede vívidamente imaginar escenas y creer que las personas dicen cosas de él o ella. Muchas veces las personas renuncian, o nunca abandonan un trabajo que no les gusta pero donde se sienten seguros por la ansiedad. Esta forma de pensar tiene que ver con la dinámica de apego que se ha generado en torno al trauma.
A lo largo de nuestro desarrollo humano, la ansiedad suele aparecer temprano en nuestras vidas, como formas de adaptación al colegio, a amigos, profesores. Puede que no recuerde cómo tal, pero la edad escolar suele ser uno de los momentos donde aparece la ansiedad y la segunda capa de experiencias traumáticas importantes que estarán presentes a lo largo de nuestra vida
Durante la adolescencia puede que aparezca o no (el trauma-ansiedad), dependerá de qué tan adaptado y seguro se sienta o qué tan agresivo o inestable sea su entorno. Durante los primeros años de la adultez suele ir disminuyendo y la persona comienza a evitar las situaciones que lo alteran y a equilibrar la angustia, ansiedad. Suele hacer una reaparición a los cuarenta cuando los ciclos de vida cambian y llevan a la persona a tener que adaptarse nuevamente o se inicia las exigencias que disparan las inseguridades. Esto pasa porque las estrategias de “cómo protegerme, comienzan a fallar”.
La ansiedad cuando está “instalada” o cuando sus efectos máximos están desplegados es complicado de tratar. Dependiendo de la intensidad de los síntomas y si aumentan o disminuye en el tiempo la mejor opción para la persona es un tratamiento mixto de medicamentos psiquiátricos para la ansiedad y un tratamiento que lleve a la persona a manejar sus pensamientos y logre adaptarse a nivel de sus acciones: un tratamiento efectivo y con evidencia empírica suficiente para el trauma en torno al apego, pero que también ayude a entender cómo la historia de la ansiedad ha evolucionado en la persona. Es un trastorno “cruel” en el sentido que la persona sufre mucho y se deteriora mucho. Su abordaje no es sencillo, ni debe la persona ansiosa creer que es algo que desaparecerá porque sí o por la decisión que tome ante algún reto.
La ansiedad ocurre siempre, la persona comparte su mente con los pensamientos de la ansiedad; los pensamientos automáticos tan tópicos: “no soy lo suficientemente fuerte, bueno, alto, inteligente…” Muchas veces lis pensamientos no desaparecen, a veces están todos los días. Son señales para que la persona busque ayuda.